La preciosa villa medieval de Ayllón cuenta desde junio de 2004 con un nuevo bar-restaurante.

Originariamente, el edificio alojó al rebaño de ovejas de El Chispano y cuando pasó a manos de Don Teodoro Nieto Antón, El Botero, lo destinó a alojar a los becarios de la Facultad de Bellas Artes de Madrid durante sus estancias veraniegas.

El Botero reformó aquella Tenada con toda su genialidad y utilizó, además de los materiales ya existentes, otros procedentes de antiguos edificios con historia derribados, como las largas vigas del Colegio Cardenal Cisneros de Alcalá de Henares o la lámpara de la Cartuja de Sevilla del Siglo XV.

Cada elemento tiene su encanto y más si te cuenta los secretos de su adquisición el creador del conjunto, además de variadas crónicas de Ayllón y sus gentes.

Los cuadros que cuelgan de las altas paredes pertenecen a distintos artistas; algunos de exbecarios que tuvieron la suerte de dormir en este lugar, otros de Nieto Antón y de sus amigos pintores como Noguerón, Extremera o Rocío López.

Con la nueva obra para adaptarlo a restaurante se procuró no dejar la sensibilidad artística de lado y por ello se eligieron las baldosas hidráulicas de la colección Artistas por los Suelos creada por Iván Alvarado para cubrir la barra del bar (diseño de Alonso Gil) y los servicios públicos (diseños de Guillermo Pérez-Villalta).

El restaurante también cuenta con un frondoso jardín en terrazas donde numerosas especies arbóreas y arbustivas han podido desarrollarse y cuya altura permite disfrutar de unas vistas privilegiadas del pueblo y de la Sierra de Ayllón en el horizonte.

El lugar está preparado para celebrar momentos muy especiales, tanto los más íntimos como los más numerosos.